¿Cuándo tu entusiasmo puede desmotivar a tus alumnos?

Publicado el 29 de abril del 2018 en: Metas & Sueños, Tips & Recomendaciones

Hace 11 años, mis papás, mis hermanas y yo vivimos un año en Estados Unidos, en el que mi papá estuvo escribiendo y haciendo trabajo de investigación; a mi me tocó hacer mi segundo año de prepa. Una de las clases que más me entusiasmaba en un inicio era la clase de física. En México, la clase de fisica nunca me había gustado, pero Mr. Childs, mi profesor de allá, nos platicó a principios del ciclo escolar sobre todos los proyectos interesantes que íbamos a hacer.

El problema es que ninguno de los proyectos se concretó nunca. Mr. Childs nos planteaba una idea, se emocionaba, nosotros nos emocionábamos, lo planeábamos durante unas cuantas clases y al final perdíamos el enfoque y concluía el proyecto, antes incluso de haber empezado. El último por el cual me emocioné fue una orquesta que íbamos a armar. Se supone que íbamos a estudiar la física de los instrumentos musicales para que después cada quien diseñara y construyera su propio instrumento.

Suena padrísimo, ¿a poco no?

Pero igual que todos los demás, el proyecto de la orquesta nunca concluyó. Nunca empezó siquiera. No recuerdo haber estudiado la física de ningún instrumento y mucho menos haber estado ni cerca de diseñar uno.

No recuerdo qué otros proyectos planeamos después de ese, pero ninguno me volvió a emocionar. Al final me acabó aburriendo la física igual que siempre me había aburrido y no aprendí nada en esa clase, como nunca aprendí nada en ninguna otra clase de física. Mr. Childs era muy entusiasta, pero también era muy disperso. Esa falta de enfoque fue lo que me acabó desmotivando al final.

En las últimas semanas he estado escribiendo sobre la importancia de cultivar nuestro entusiasmo. Escribí un artículo sobre el papel que jugó en el desarrollo de mi sentido de vida y otro sobre por qué es una cualidad que contribuye a que nos vaya bien en la vida. En efecto, el entusiasmo es una cualidad poderosa y contagiosa. La presencia o falta de entusiasmo en la escuela, por ejemplo, puede ser la diferencia entre encontrar una vocación o pasar años envueltos en apatía, frustrados porque nada nos gusta.

Sin embargo, si queremos que el entusiasmo sea más que un punto de partida y nos lleve a obtener resultados, ese entusiasmo debe estar enfocado hacia una dirección concreta; si no, todo lo que empecemos en la vida acabará teniendo el mismo destino que la orquesta de Mr. Childs. Lo cual no quiere decir que no seamos flexibles, conforme avanzamos, es válido que la dirección de nuestro enfoque cambie. (Pero siempre hay una dirección inicial).

Si son como yo, seguramente todos los días se les ocurren un millón de ideas que quieren perseguir. Tener ideas y echar a volar la imaginación es muy padre, pero a menos que estemos realizando una actividad puramente recreativa y sin ningún objetivo en concreto, aterrizar nuestras ideas es necesario.

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A continuación les comparto algunos tips para poder enfocar nuestro entusiasmo:

1. Permítanse sentirlo y echarlo a volar.

2. Hagan lluvias de ideas y apunten todo lo que se les ocurra. Escriban todo, no eliminen ideas antes de tiempo.

3. Analicen cada una de las ideas que apuntaron y ahora sí, pregúntense qué tan factible es cada una. Si es para un proyecto para su clase, por ejemplo, pregúntense: ¿qué tan factible es para mis alumnos de acuerdo a su edad y nivel de conocimientos? ¿hay suficiente tiempo para completarlo en la clase, la semana, el mes, el semestre? ¿cuál sería el objetivo final?, etc.

4. Una vez elegida la idea, desarrollen un plan de acción para asegurarse de que sea ejecutada y llevada a su conclusión. (Puede que los resultados sean diferentes de los esperados, pero el chiste es realmente desarrollarla).

5. Compartan la idea hasta que hayan diseñado el plan de acción. (Rúbrica, tabla de tiempos, requisitos, etc).

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En tercero de prepa, tuve un profesor (también de física), que como proyecto final nos dejó construir un submarino. Esto fue lo que nos pidió: hacer un submarino que, después de encenderlo, flotara durante quince segundos en el agua, después se sumergiera, recogiera un objeto que iba a estar colocado en el fondo del tanque, volviera a salir y flotara otros segundos antes de apagarse. (???)

Les recuerdo que éramos estudiantes de prepa, no ingenieros; ¡en clase ni siquiera habíamos aprendido cómo hacer un circuito para prender un foquito o algo así!

Cuando estaba en la prepa no existían los memes, pero si hubieran existido seguramente hubiéramos usado estos para describir el proyecto del submarino:

Sobra aclarar que nadie se emocionó con el proyecto (ok, creo que se emocionaron como tres compañeros que de por sí hacían robots), pero los otros 36 alumnos no aprendimos nada. O reprobamos o mandamos a hacer el submarino.

No les voy a decir en que categoría estuve yo.

Lo mandé a hacer.

Digo no es cierto. (?)

Así es que ya ven: emociónense con las materias que impartan, eso es fundamental… pero tengan enfoque, háganse preguntas sobre la viabilidad de sus ideas. No dejen que su entusiasmo sea contraproducente, o en otras palabras, no vayan a dejar a sus alumnos vestidos y alborotados con proyectos emocionantes pero inconclusos.

Quiero saber: ¿alguna vez en la escuela tuvieron que hacer un proyecto igual de loco que el submarino? ¡Platíquenme en los comentarios!

Fotografía principal del artículo: sean Kong en Unsplash

 

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2 comentarios sobre “¿Cuándo tu entusiasmo puede desmotivar a tus alumnos?”

  1. Lourdes Garzon dice:

    Jajaja Mariana disfrute de tu texto y recorde mis epocas de estudiante…! Igualito!! Jejeje .
    Hoy a pesar q estas muy joven , las cosas han cambiado en un salon de clase…. yo creo q hoy es dificil aunq no imposible adivinar que les entusiasma hoy a los chavos ni ellos mismos saben…y debo confesar que en algunos…nada..de verdad..hoy los papas les han dado tanto que ya no tienen ilusion de nada…les preguntas y no saben que les entusiasma…hasta decirte q un dia les pase un video de un paisaje con musica y les pregunte que que les hacia sentir…algunos me dijeron que nada!!(como es posible..????)pero bueno quiero ser optimista y pensar que debo ser mas profunda e indagadora para descubrir y ellos descubrirse que les entusiasma hoy, es un reto!! Un abrazo Mariana hermosa

    1. jaja qué bueno que disfrutaste el texto Lulú 🙂 Definitivamente encontrar lo que nos entusiasma es un reto… ¡te mando un abrazo! 🙂

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