¿Cómo salir adelante en los momentos en los que no ves nada positivo?

Publicado el 17 de junio del 2018 en: Reflexiones de vida

Hace unas semanas, impartí la conferencia Elegir la Vida a los alumnos de preparatoria y 3ro de secundaria del Colegio Karol Wojtyla, en Tehuacán. Como siempre, fue una experiencia muy padre y muy significativa. Me siento feliz cada que tengo la oportunidad de influir positivamente, aunque sea un poco, en la vida de los jóvenes.

Cada escuela, cada generación y cada experiencia es muy diferente. Algunos participan mucho, algunos participan menos, algunos hacen preguntas abiertamente en el auditorio y algunos se esperan para preguntármelas personalmente, sin hacer su pregunta pública al resto de sus compañeros. (Ninguna es mejor que la otra, simplemente son reacciones diferentes y formas diferentes de procesar el mensaje).

En este caso, los alumnos del Colegio Karol fueron muy participativos y me hicieron muy buenas preguntas. Pensé que sería buena idea compartirles algunas de ellas por aquí.

El día de hoy, hablaré sobre una pregunta que me hacen mucho:

Primero, si alguna vez tuve momentos en los que me sintiera muy mal, enojada con la vida, o como si nada fuera a mejorar. Segundo, ¿cómo le hice para salir adelante aún en esos momentos?

Claro que siempre lo especifico pero no hace daño recalcarlo: no tengo una “mentalidad positiva” el 100% del tiempo, no estoy feliz todo el tiempo y no soy fuerte todo el tiempo. Aunque en mis artículos y en mis conferencias conocen mi lado reflexivo, el lado de mí que fija su perspectiva en las cosas buenas de la vida, al igual que todos tengo muchos momentos de frustración, enojo, desesperación o incluso desesperanza.

Cuando estuve en el hospital y en el centro de rehabilitación, había muchas veces que me sentía enojada con la vida, que me preguntaba “¿por qué me está pasando esto?”. Es importante permitirnos tener este tipo de momentos y desahogarnos. También es importante no quedarnos atrapados en ellos; recordar que la vida es mucho más que los momentos tristes, sacudirnos, y seguir adelante.

Estas son algunas de las cosas que me ayudaron a salir adelante en los momentos en los que sentía que no iba a poder:

Mi familia: Siempre hablo de ello, pero es que se me hace lo más importante. Tener la compañía y el apoyo de mi familia fue de los principales motivadores para mí. Ojo, cuando digo que tuve su apoyo, no me refiero a que me dijeran “todo va a estar bien”. Aunque sí me lo decían, también me escuchaban, me permitían expresarles lo que sentía sin intentar cubrir mis sentimientos con un falso optimismo, y me daban tiempo para procesar todo. Pero al mismo tiempo, eran realistas conmigo y me “regañaban” cuando era necesario. Sobre todo mi mamá era muy buena para escucharme, pero ponerme los pies en la tierra al mismo tiempo. Mi familia, además, era un horizonte hacia el cual seguía caminando. Uno de mis más grandes motivadores era recuperarme para poder volver a convivir con ellos como siempre lo había hecho. Eso hizo que le echara muchas ganas a mi rehabilitación.

Visualizar horizontes: Hablando de nuestros horizontes personales, mi familia no era el único. También tenía muchas ganas de regresar a la universidad y una visión de vida concreta que quería cumplir. Todo eso que me imaginaba en el futuro, me motivaba a seguir. Para poder seguir adelante, es necesario tener enfrente de nosotros una visión hacia la cual queremos caminar. Cuando no tenemos metas, planes, causas con las que nos hemos comprometido o cosas que nos entusiasmen, es más difícil que encontremos la motivación para seguir caminando cuando el camino se pone difícil.

Recibir ayuda profesional: También he hablado del tema antes, pero ya saben que soy una gran promotora de vivir procesos de acompañamiento terapéutico. Hay situaciones que nos rebasan y que no podemos procesar solos, en esos momentos es importante pedir ayuda. Si bien nuestra familia y nuestros amigos nos pueden ayudar, existen circunstancias que también los rebasan a ellos. Muchas veces es mejor tener el acompañamiento de un psicólogo, psiquiatra, terapeuta o incluso un coach, dependiendo de la persona y la circunstancia. Las recientes muertes de Kate Spade y Anthony Bourdain son un recordatorio de la importancia de pedir ayuda; pueden ver un breve video de reflexión que hice al respecto, aquí.

 

Así es que ya lo saben, está bien tener momentos de tristeza o frustración, pero cuando los tenemos, contamos con herramientas que nos permiten salir de ellos. ¿Ustedes cómo salen adelante cuando las cosas se ponen difíciles?

 

Como siempre, si a alguien le interesa contratar una conferencia, puede hacerlo aquí o enviarme un correo a mariana@elegirlavida.com

 

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