5 razones por las que diciembre es mi mes favorito

Publicado el 4 de diciembre del 2017 en: Reflexiones de vida

OIGANADIVINENQUÉEE…  ¡YA ES DICIEMBREEE!

Me tendrán que disculpar los Grinches y Scrooges del mundo, pero este artículo está lleno de amor hacia la época navideña. Lo siento, no puedo evitarlo; diciembre siempre ha sido mi mes favorito del año y no sólo porque es mi cumpleaños. De hecho, creo que sería mi favorito aunque no fuera mi cumpleaños, sólo tengo la fortuna de cumplir años en el mejor mes de todos. (Aunque haya gente ahí afuera que diga que el mejor es marzo).

Debo admitir que por ahí de octubre que empieza a sentirse lo que llamo “el friíto navideño”, mi corazón se pone feliz. En cuanto las tiendas ponen no sólo arbolito sino también villancicos, me sumerjo en espíritu navideño. Nada me hace más feliz en esta vida que escuchar Los Peces en el Río en el súper. (La versión de Pandora, obvio).

Pero más allá de las posadas, los arbolitos, las decoraciones, los aguinaldos y los villancicos, (¡ah!, claro, y mi cumpleaños), ¿Por qué me gusta tanto diciembre?

1. Se cierran ciclos.

A los seres humanos nos son muy importantes los ciclos, las etapas; simbolizar cuando las cosas tienen un principio y un fin. En general, casi todo lo que hacemos lo pensamos de esa manera. Los ciclos escolares terminan con una graduación, acabando un taller o un curso nos dan un diploma, cuando terminamos una carrera cruzamos una meta y cuando terminamos un libro siempre queda un sentimiento de satisfacción. Incluso las actividades que no son en grupo u organizadas, sino que hacemos sólo para nosotros, las penamos en ciclos y nos ponemos metas y objetivos por cumplir: en el gimnasio ser constantes hasta lograr un cierto tiempo en la caminadora, por ejemplo. Cuando alcanzamos nuestras metas, nos ponemos otras nuevas. Ese sentido de terminar algo nos brinda satisfacción, e ir alcanzando nuestras metas nos hace sentir plenos.

Del mismo modo, cuando se acaba el año sentimos como que un ciclo de nuestra vida se cierra. ¡Imagínense si no dividiéramos la vida en años! Sólo seguiríamos y seguiríamos y seguiríamos; sin un escalón de descanso en la subida, por decirlo así. Hasta es difícil imaginarlo, ¿a poco no?

El fin de año puede ser una ocasión feliz o agridulce. Si tuvimos un mal año, nos da la oportunidad de simbólicamente despegarnos de todo lo sucedido para decir: “borrón y cuenta nueva”. Si, por el contrario, nuestro año fue bueno, podemos agradecer y despedirnos de él, con la esperanza de que el siguiente será aún mejor.

2. Nuevos comienzos.

Con el fin de un ciclo llega el comienzo de otro y los comienzos siempre traen consigo esperanza. Lo nuevo está lleno de posibilidades; no importa qué tan grande o pequeño sea eso nuevo que estamos a punto de empezar. Yo, por ejemplo, soy fan de los productos de papelería; empezar una libreta siempre ha sido una de mis cosas favoritas. A lo mejor les suene chistoso, pero hay algo emocionante en abrir una libreta nueva y ver todas las páginas en blanco, esperando ser usadas. Cuando me compro o me regalan una libreta nueva, me entretiene pensar en qué la voy  a usar: quizás para hacer dibujos o collages, como diario, para coleccionar frases o hacer listas de ideas.

Siento esa misma emoción cuando toca “estrenar” un año nuevo; así como las páginas de una libreta, los días del año están ahí, esperando para ser llenados… vividos.

¿Qué cosas viviremos en este nuevo año? ¿Conoceremos gente nueva? ¿Emprenderemos un nuevo proyecto? ¿Haremos algún viaje? Es emocionante pensar en todas las cosas que tiene guardadas para nosotros el 2018.

3. Los recuerdos.

Otra de mis cosas favoritas de esta época es recordar. A mí mamá siempre le ha gustado mucho tomar fotos, y como también le gustan mucho las cosas de papel (creo que lo heredé de ella), tenemos muchos álbumes guardados de diferentes años de nuestra vida como familia; viajes que hicimos juntos o simplemente etapas o años específicos. Estas fechas en las que nos rodeamos de familia se prestan para recordar; no sólo lo que hemos vivido en el año que pasó, sino a lo largo de los años.

Sé que no todo el mundo  tiene tantas fotos o álbumes, pero no son necesarias para llenarnos de recuerdos. Ahora que pusimos el árbol de navidad y decoramos la casa, tan sólo sacar el nacimiento o ver los adornos del árbol que hemos tenido dese hace mucho, nos hicieron pensar en momentos pasados. Me gusta la nostalgia que acompaña diciembre porque es una nostalgia bonita, llena de cariño y calidez. Aprovechen estos días simplemente para recordar los momentos que les han brindado felicidad.

4. La familia.

En las series y películas, querer evitar a la familia es un tema recurrente. En las comedias, lidiar con familiares molestos o querer evitarlos se vuelve un chiste; en los dramas, un drama. (Pues sí, ¿verdad?). Apenas vi en twitter el episodio de un podcast que se titulaba: “¿Cómo enfrentar problemas familiares en estas fiestas?”, y uno de mis podcasts favoritos acaba de hacer un episodio sobre cómo poner límites sanos en esta época. Entiendo que existen dinámicas nocivas y familias que tristemente tienen actitudes dañinas, pero para mí esta época siempre ha sido muy importante precisamente gracias a mi familia. Tener una familia que me quiere y con la que me llevo muy bien es definitivamente algo que debo agradecer, e incluyo no sólo a mis papás y hermanas, sino también a mis abuelos, tíos y primos. Podría contarles mil historias y anécdotas sobre cómo me ha apoyado mi familia, pero simplemente diré que ver a todos reunidos es mi razón número 1 para amar la Navidad.

Sin embargo, como desafortunadamente no todo el mundo vive esa misma situación, les propongo que ampliemos la definición de familia. Finalmente, se trata de un grupo de personas que nos quiere y a las que queremos, con quienes podemos expresar ese cariño y apoyo en estas fechas. (Y bueno, realmente en cualquier fecha). Este diciembre, aprovechen para celebrar con las personas que aman.

5. Una oportunidad para renacer.

Creo que hago esta reflexión todos los años, pero probablemente la haré todos los años que vienen también. Hay que decirlo: la Navidad no tendría sentido si no habláramos de sus significado o razón de ser. Yo soy católica, entonces cuando hablo del significado de la Navidad lo hago desde esa identidad, pero creo que cualquiera puede vivirla con sentido. No voy a profundizar en el tema porque todos nos lo sabemos: lo que celebramos en esta fecha es un nacimiento, específicamente, el nacimiento de Jesús. De nuevo, no voy a profundizar en el tema porque no es la plataforma para hacerlo, pero hay algo de lo que sí quiero hablar: de nuestra capacidad para renacer.

Si lo que se celebra en esta fecha es un nacimiento y el fin de año es un momento de cerrar ciclos pasados y abrir nuevos comienzos, ¿por qué no aprovechar para celebrar otro nacimiento?… el nuestro. O más bien dicho, nuestro renacimiento. Si me han escuchado presentarme sabrán que siempre digo que nací dos veces. Par mí, el despertar de la cirugía del 2009 representó un renacimiento porque aprendí a ver la vida de una forma diferente, pero para renacer no necesitamos de una ocasión tan espectacular. Cualquier día es un buen día para hacerlo, y qué mejor que aprovechar el fin de año ara re-empezar frescos la vida.

Así es que ahora que empieza diciembre los invito a hacer las siguientes cosas:

1. Piensen en los ciclos que se cierran: ¿de qué se van a despedir este año?

2.Piensen en los nuevos comienzos: ¿qué experiencias quieren vivir este año? ¿qué cosas quieren empezar?

3.Recuerden diferentes momentos de este año que los hayan hecho reír. ¡Hagan memoria y recuerden también momentos de navidades pasadas! (Si tienen una anécdota chistosa, escríbanmela en los comentarios 🙂 )

4.¿A qué personas no han visto últimamente con las que quisieran platicar? Si se puede, pónganse de acuerdo con esa(s) persona(s) para verla(s); si sus agendas decembrinas ya están llenas, háblenle(s) por teléfono y platiquen un rato. (Siempre queda la rosca de Reyes más adelante, como un buen pretexto para verse).

5.Piensen de qué manera van a renacer este año. (Un tip es pensar en algún hábito que quieran dejar o alguno que quieran adoptar. Es la manera más simple de hacerlo).

 

¡Feliz inicio de diciembre para todos!

 

*Fotografía usada de Morgan Sessions en Unsplash

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